Consejos básicos para elegir y usar un videojuego

El código PEGI proporciona una buena orientación para seleccionar un videojuego. Cuando se pueden disfrutar también online, es el código POSC el que garantiza unas condiciones mínimas de seguridad.

Los videojuegos son una forma de ocio que aporta muchas posibilidades para el desarrollo de capacidades y el aprendizaje informal tanto a niños y adolescentes como a las personas adultas. Con independencia del tipo de juego del que se trate, hay dos claves a considerar: por un lado el código PEGI y, por otro, si puede jugarse online y, en su caso, qué condiciones básicas de garantía presenta para el uso por menores.

Utilidad y significado del código PEGI

El código PEGI surgió como una iniciativa de autocontrol por parte de la industria de los videojuegos que tiene como misión informar a los potenciales compradores sobre unas características básicas que se pueden tomar en cuenta a la hora de decidir sobre su conveniencia para los menores de edad. Se encuentra en la parte exterior de los embalajes y puede constar de varios símbolos.

Edad mínima recomendada (en este caso, los 18 años)

Contiene violencia

Contenido discriminatorio hacia alguna minoría

Hace referencia o muestra el consumo de drogas

Contiene lenguaje soez o inapropiado para niños

Puede producir miedo

Contiene escenas de sexo, desnudos o hace referencia a actos sexuales.

Fomentan o enseñan a jugar a juegos de azar o apuestas.

Los juegos en línea y el código POSC

Cada vez con más frecuencia los videojuegos pueden ser jugados total o parcialmente online. Así, el código POSC (Pegi Online Safety Code) surge como un complemento o extensión del código PEGI y, cuando está presente, garantiza que se han tomado una serie de medidas que contribuyen a que el entorno de juego online sea más seguro para los menores, entre ellas:

– Adopción de principios para una política publicitaria responsable.

– Supervisión de contenidos y conductas inapropiadas por parte de otros jugadores.

– Mantenimiento de políticas respetuosas con la legislación de protección de datos personales.

– Existencia de mecanismos para la denuncia inmediata de contenidos inapropiados.

Pictograma representativo del código POSC (PEGI Online Safety Code)

Los videojuegos como redes sociales

En muchas ocasiones es difícil discernir un videojuego online multijugador de una red social. Aquellos incluyen muchas funciones propias de las redes sociales y éstas en ocasiones adoptan cierto entorno lúdico. Sea como fuere, lo que está claro es que en su seno se producen situaciones referentes a los menores como las que nos vienen preocupando en las redes sociales como Tuenti o Facebook: contactos con desconocidos dañinos y amenazas a la privacidad.

Desde PantallasAmigas se considera importante hacer llegar a padres, madres y menores el mensaje de que, por el hecho de tratarse de un juego, en el que es admisible participar con personas desconocidas y de muy diversas edades, no se debe bajar la guardia. Al fin y al cabo, no dejan de ser extraños que, en algunos casos, pueden usar estos entornos de ocio online para acercarse a los menores, tal como lo hacen los depredadores sexuales a las inmediaciones de las zonas de recreo infantil.

En países como Estados Unidos, con una más larga tradición de videojuegos online, se han dado casos en los que adolescentes han resultado seriamente dañados por adultos que se ganaban su confianza en el entorno del juego. Es significativo que en muchos casos tanto el menor como sus padres conocían la edad del compañero de videojuego online.

Otras recomendaciones de uso saludable

Como suele ocurrir, el consumo moderado es sinónimo de equilibrio y salud. Es por ello que, si bien unos tipos de juegos requieren sesiones más prolongadas que otros, en todo caso el tiempo debe ser controlado. Los atracones no son nada aconsejables siendo recomendable realizar descansos de varios minutos cada media hora que permitan relajar la musculatura y la vista. Los horarios de sueño y los buenos hábitos de alimentación son dos cuestiones que en ningún caso deben sacrificarse, por muy didáctica y emocionante que resulte la partida.

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