¡Atención: drones!

En los últimos años se ha ido incrementado de forma progresiva el uso de drones tanto por parte de profesionales como de particulares para su uso lúdico. No obstante los propietarios de éstos aparatos en muchos casos no cumplen la normativa aprobada para su correcta utilización, en muchos casos por desconocimiento de ésta, provocando que el número de sanciones entre los usuarios se haya multiplicado.

rones

La norma, que entró e vigor a principios de este año 2016, ha buscado regular el uso de unos aparatos que en un primer momento no pasaban de ser considerados prácticamente como elementos de aeromodelismo a convertirse en un auténtico rompecabezas para las autoridades, que se han visto a ponerse las pilas ante el aumento masivo de drones y el riesgo que un mal uso conlleva.

Por ello la La Agencia Estatal de Seguridad Aérea ha enviado un comunicado a través de la Asociación Española de Municipios y Provincias para difundir su correcta utilización, haciendo especial hincapié en los siguientes puntos:

Se prohíbe el uso en poblaciones y zonas urbanas, ni sobre aglomeraciones de personas, como en parques, playas, manifestaciones u otro tipo de eventos. Tampoco está autorizado su uso durante las horas nocturnas ni en zonas donde vuelen a baja altura otras aeronaves, como en aeropuertos, helipuertos o zonas de parapente o paracaidísmo, ni a una altura mayor a los 120 metros de altura. El comunicado también incide de manera especial en la concienciación a los ayuntamientos para que no concedan ningún tipo de autorización, ni verbal ni escrita, para el uso de estos aparatos, al no tener competencias para ello.

Las sanciones por el incorrecto uso de drones pueden alcanzar la cuantía de hasta 225.000 € para personas físicas y hasta 4,5 millones de euros para personas jurídicas, habiendo impuesto ya las primeras sanciones desde la entrada en vigor de esta normativa para alegría de las asociaciones de usuarios, que han celebrado que la ley actúe.

La normativa hace una diferenciación entre el uso particular y el uso con fines empresariales, estableciendo que para este último sea necesario que el piloto posea un carnet de piloto de drones y la necesidad de estar inscrito en el registro de aeronaves si el aparato supera los 2 kilos de peso. Para un uso lúdico no son necesarios éstos trámites aunque se prohíbe un uso negligente o temerario que pueda poner en peligro la seguridad de otras personas. Adjuntamos la normativa vigente publicada en el BOE.

Los drones no obstante suponen un peligro físico en caso de accidente, como el que recientemente casi se produce cerca de París cuando un dron estuvo cerca de colisionar con un avión que se encontraba en pleno descenso, lo que habría tenido unas consecuencia catastróficas y probablemente mortales.

El tema del derecho a la intimidad se ha intensificado con la llegada de estos aparatos, ya que una de sus principales característica es la incorporación de cámaras cada vez mejores, lo que permite grabar imágenes que, especialmente en zonas pobladas, puede dar lugar a la captación de imágenes privadas que luego son publicadas, como por ejemplo el caso de una mujer australiana grabada mientras tomaba el sol en “topless” en su casa y cuyas imágenes fueron subidas a una red social.  Para evitar este tipo de acontecimientos la ley obliga a que el piloto mantenga contacto visual en todo momento con el aparato, lo que ha supuesto un gran varapalo para la investigación en un dron autónomo que según los expertos supone el futuro en este campo, permitiendo su uso para envió de paquetes o para labores automáticas de vigilancia.

La normativa por tanto debe ser muy cuidadosa con las limitaciones impuestas, teniendo que mantener un equilibrio los derechos de información e intimidad en un debate largo y complejo que seguro provocará animadas discusiones sobre los limites de uno y otro.

Para finalizar, los drones son un fenómeno en alza, cuya evolución se espera que transforme muchas de las actividades y sectores como el del trasporte o la información, al permitir obtener imágenes desde una perspectiva que antes era imposible, pero esta proliferación de aparatos voladores no puede producirse de forma caótica y desordenada por las nefastas consecuencias que un mal uso puede provocar. Las autoridades han de estar pendientes de irse actualizando con respecto a los drones, ya que el un campo que se encuentra en plena evolución, aunque según parece por las sanciones impuestas desde la entrada en vigor de la normativa, la ley de momento castiga su mal uso.

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