Google, el gigante que todo lo sabe

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Foto: Gonçalo Nobre (flickr)

Tras los recientes acontecimientos sucedidos en EE.UU., donde la red social Twitter se ha negado a facilitar información sobre sus usuarios al Gobierno de los Estados Unidos, muchos usuarios se han comenzado a plantear la forma en la que tratan su propia privacidad y donde están los limites de la compañías. ¿Y donde es donde la inmensa mayoría de los usuarios de Internet hace sus consultas y la web que en muchos ordenadores se abre por defecto al conectarse a la Red? Pues no podía ser otra que el gigante Google y sus servicios como Gmail, Google Maps o Youtube.

Los expertos en seguridad en la red no se cansan de repetir un mantra que dice que, en la Red, cuando algo es gratis es porque el producto es el usuario. Con esto se quiere decir que sí, no es necesario hacer un desembolso económico para disfrutar de estos servicios que nos resultan tan útiles, pero a cambio cedemos nuestra privacidad.
No es algo ilegal, ya que lo incluyen en los términos de uso y condiciones que los datos recogidos serán empleados para diferentes fines, por supuesto incluidos los publicitarios. Es por esto que parece que los anuncios de la web parecen conocer nuestra mente casi mejor que nosotros mismos, ofreciendo productos que previamente hemos consultado en el buscador u ofertas de viaje a lugares que se han investigado usando Internet.

Si tienes cuenta en Gmail puedes ver el seguimiento que la compañía hace sobre ti en la pestaña «Actividad en la Web y en Aplicaciones», donde Google recopila las búsquedas y el contenido por el que se haya navegado en Chrome y en otras aplicaciones. Este listado puede ser borrado de forma integra, y aunque al hacerlo se nos muestre un mensaje de la compañía avisando de un posible mal funcionamiento de los servicios, no hay nada que temer ya que su uso seguirá siendo el normal.

Además de almacenar las búsquedas realizadas, los servicios de Google también recogen datos sobre los lugares donde hemos estado y que se han buscado desde nuestra cuenta, permitiendo conocer los lugares donde ha estado y el recorrido efectuado para llegar a ellos. Si veraneas en un lugar concreto o sueles salir a pasear, Google lo sabe y lo recoge en el «Historial de Ubicaciones» donde se puede ver una pestaña llamada «línea de tiempo» que refleja dónde y cuando has viajado, con mapas de Google u otros servicios de localización.
Un proceso similar es el que se emplea con las búsquedas en Youtube, y en ambos casos el uso de un dispositivo Android o Nexus hace que el seguimiento sea aún mayor.
Toda esta información puede ser solicitada a la compañía en la opción «Descargar búsquedas» mediante un archivo .zip.
También se puede consultar el perfil que Google ha elaborado sobre tu perfil seleccionando la opción «Configuración», después «Mostrar más controles», y finalmente «Anuncios». Aquí se puede seleccionan la opción «Controlar los anuncios con sesión cerrada» para hacer que esta información no llegue a anunciantes, algo que no evita que sigamos recibiendo publicidad, pero ya no estará basada en las búsquedas efectuadas.

Desde Google se recuerda que estas prácticas ha sido previamente aceptadas por los usuarios al aceptar los términos y condiciones de uso (sí, ese aburrido montón de páginas que normalmente aceptamos sin tan siquiera ojear), y que pese a ello, cualquier usuarios puede modificar entrando en su cuenta y modificar o descargar sus datos para hacer con ellos lo que le plazca, incluso puede borrar totalmente la cuenta si no desea que se sigan recabando datos. Se recuerda también la existencia de un modo de navegación incógnito que evita que el almacenamiento de datos.

Es por tanto recomendable ser conscientes de cual es el precio que pagamos a cambio de usar ciertas páginas o servicios online, siendo cuidadosos en la información que damos sobre nosotros, al no ser conscientes de donde va a ir a parar.

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